©Antonio Leyva

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Tuishou

Prefacio

Si analizamos un combate, vemos que se producen diferentes fases desde el momento en que se inicia la confrontación hasta el desenlace final; primero, un acercamiento, luego un inicio de la hostilidad (verbal o gestual), luego el ataque físico, el contacto, la defensa (en caso de que esta llegue a producirse) y por último la contra, reiniciándose el ciclo. Cuando falla alguno de los oponentes entre las fases del contacto hasta la contra, el combate termina y uno de los dos (o ambos), resultan dañados.

En tuishou es un método de entrenamiento que busca desarrollar habilidades específicas para las fases de contacto y defensa, excluyendo como tal los métodos de ataque y contra. No es que no se ataque ni se responda, sino que lo que se busca es desarrollar al máximo la habilidad de conseguir el contacto (sin sufrir daños propios) y de neutralizar los ataques del compañero. Acto seguido se inicia una contra, pero que busca poder ser "“defendida" por el compañero, o al menos, no busca producir daños, sino tan sólo, mostrar los fallos y debilidades.

Como entrenamiento marcial, el tuishou nos provee de una habilidad que permite ser altamente inmune (aunque por supuesto, la inmunidad plena es imposible y depende de nuestro nivel y el del rival) a los ataques de un adversario, a la vez que nos enseña a conseguir una posición de ventaja desde la cual fuera posible lanzar un ataque “definitivo” o al menos muy difícil de defender. Pero no enseña mucho sobre los ataques y contras en si mismos (no es ese su objetivo y por ello las técnicas y sobre todo, la contundencia de los ataques y contras cuando estamos en una posición de ventaja, se moderan deliberadamente). Se podría hacer una analogía con los combates “al punto”, donde el contacto no se permite, pero donde “marcar” una técnica “correcta” es considerado como prueba de que acortando ligeramente la distancia, o mejor, no controlando el impacto, la técnica habría sido eficaz. La ventaja del tuishou es que si existe ese contacto y es muy simple saber si la técnica aplicada hubiera sido o no eficaz.
Para que el entrenamiento de tuishou sea realmente efectivo en un combate, habría que pracitcar de forma paralela al tuishou las aplicaciones y combate (con las medidas de seguridad que se consideren oportunas), de forma que se trabajaran todas las fases mencionadas anteriormente.

Descripción

El Tuishou (literalmente empuje de manos), es un método de entrenamiento en el que los practicantes intercambian técnicas (por lo general limitadas a empujes, tirones, desequilibrios, etc, aunque no necesariamente excluye golpes, luxaciones y proyecciones). En cualquier caso se intenta “completar” las acciones del adversario, fluyendo sin presentar oposición directa a las técnicas del compañero, adaptándose a ellas para utilizarlas en nuestra ventaja.

Existen multitud de métodos pautados y genéricamente, dos formas de tuishou libre, estático y con pasos.

 

Objetivos

Se intenta desarrollar las habilidades de escucha (Ting jing), comprensión (Dong jing), neutralización (Hua jing) y en cierto grado, emisión de la fuerza (Fa jing).
Hay que tener muy claro que en el estudio del tuishou, no se busca “ganar” sino simplemente, conseguir ventaja. El objetivo es desarrollar nuestra habilidad y sensibilidad para poder detectar y luego manipular los ataques del compañero, de forma que estos sean inocuos y a la vez nos faciliten poder aplicar una técnica “definitiva”. Esta técnica, nunca debe de llegar a ser aplicada, sino tan solo insinuada, pues el objetivo es aprender y desarrollar la habilidad, no ganar. Para que esta “insinuación” sea útil, se debe desequilibrar al adversario de forma que sea patente que de seguir la acción caerá, o bien, “marcar” un golpe que de no haber sido controlado, impactase de forma contundente. En caso de aplicar luxaciones, estas deberían de terminar con una situación de control pero sin llegar a producir dolor (todo lo más una ligera molestia que indique que de continuarse, la técnica sería definitiva).

 

Problemas en la práctica

El problema del dolor, orgullo, derrotas y victorias.

La razón por la que en el tuishou no se debe de llegar a hacer nunca daño al compañero, reside en la naturaleza de sus objetivos y los medios utilizados. Se busca aumentar la sensibilidad, por lo que los niveles de atención, han de ser necesariamente altos y a nadie le agrada estar muy atento al dolor que siente... Por otro lado, la idea de "no usar fuerza contra fuerza”, hace que ésta no sea necesaria. Todo esto exige de un alto grado de relajación y calma. Si uno disfruta con este juego (de hecho el tuishou es eso, un juego), resultará sencillo estar relajado, tanto físicamente (esto se desarrolla especialmente con el trabajo de formas y evitando de forma consciente hacer uso de la fuerza), como mentalmente. Esta segunda parte es muy difícil de lograr si uno tiene miedo a sufrir algún daño, (y mucho peor si encima ese miedo está justificado), por lo que nada mejor que garantizar que el dolor no estará presente en ningún caso durante la práctica del tuishou.

Existe otra gran dificultad para conseguir que el tuishou sea realmente efectivo a la hora de proporcionarnos las ventajas que su práctica ofrece; la competitividad. Es evidente que uno no ha de buscar ser derrotado (aunque de vez en cuando es muy útil hacerlo, centrando nuestra atención en encontrar las razones de la derrota y puesto que no sufriremos daños, es un momento muy acertado para hacerlo), aunque es mucho peor intentar ganar (o mejor dicho, no perder), a cualquier precio. En tuishou uno ha de aceptar con buen grado toda “derrota” que llegue de la mano de una técnica correcta, siguiendo la idea de no confrontar fuerza a la fuerza. Cuando uno “pierde” en estas circunstancias hay que alegrarse por haber tenido la oportunidad de contemplar algo tan sublime, pero eso sí: hay que “robar” el conocimiento y la habilidad del compañero.
Si lo hacemos así, si no hemos sufrido daño, si hemos obtenido un conocimiento o una habilidad nueva y útil, ya sea en una “victoria” ya en una “derrota”, es de necios sentirse “superior” en caso de haber ganado (lo más probable es que si nos hemos enfrentado a un adversario inteligente, este acabe de robarnos nuestra habilidad), o de sentirse heridos en el orgullo y amor propios en caso de derrota, (sí hemos sido listos, habremos conseguido una nueva habilidad o al menos, estaremos preparados para “robarla” en la siguiente ocasión).


El problema de la agresividad.


En el tuishou la agresividad suele ser un problema, porque por lo general es algo muy mal entendido. Se suelen dar estos dos extremos con demasiada frecuencia. Uno es el “ultra pacífico”, alguien que jamás aplica ninguna presión, ni ofrece “ataques” ni nada de nada. Suele tratarse de gente que busca “armonizarse con el entorno y la energía...”. Entrenar con alguien así es inútil. Por lo general no podremos aprender nada de ellos, pues nunca nos corregirán nuestros errores (es decir, si cometemos un error, no lo explotarán y nunca llegaremos a ser conscientes de nuestra debilidad), y además, se limitarán a criticar nuestra “dureza”, por que al mostrarles sus errores con un acción de ataque, se considerarán injustamente agredidos y acosados.

El otro extremo es el de aquel que usa la fuerza, que se resiste, que no “colabora” con la fuerza que le aplicas (aunque en realidad esta “colaboración” tiene intenciones un tanto malévolas...), sino que intenta a toda costa imponer su voluntad y no acepta “derrotas”. Nunca aprenderá, aunque posiblemente ganará durante muchos años cualquier enfrentamiento de tuishou; eso sí, cuando pierda, será por enfrentarse a un practicante “intransigente” como él y se lesionará, o por hacerlo frente a alguien que entrenó con gente y métodos más sensatos y gracias a ello, pudo aprender las sutilezas del tuishou hasta el punto en que es capaz de neutralizar a alguien tan agresivo y duro.

Con este tipo de compañeros, se aprende y progresa muy poco, con los primeros, creo que no se puede lograr ninguna mejora y con los segundos, merece la pena “examinarse” de vez en cuando, siguiendo escrupulosamente los principios del Taiji Quan y el tuishou y aceptando las derrotas que sufriremos las mas de las veces en los años iniciales, por no tener la suficiente pericia. De todas formas para un entrenamiento regular, merece la pena rehuir este tipo de compañeros.

Según mi criterio, cuando uno ve una oportunidad, cuando el compañero está en desventaja, debemos “atacar”, de forma que por un lado él pueda percatarse de su debilidad y por otro, nosotros aprendamos a aprovechar las oportunidades. Si nosotros somos los que cometemos el error, lo “amable” por parte del compañero es mostrárnoslo. De esta forma, cuando somos la parte atacante, hemos de ser agresivos, no violentos, no malintencionados, pero sí activos. Al defender, debemos centrarnos en neutralizar su agresividad, no en superarla. Con estas pautas, el progreso será posible.

El problema del “piñón fijo”.

Este es un problema muy frecuente en el tuishou de modelo pautado, de forma que uno responde de forma mecánica a las acciones del compañero, sean o no las respuestas adecuadas y desde luego, dejando de lado la habilidad de escuchar (Ting jing) y neutralizar (Hua jing).

Se puede superar siguiendo estos criterios:

En el tuishou pautado, una vez aprendido un ejercicio determinado, (un par de horas sería en principio suficiente), hay que aprender el tuishou pautado complementario. Supongamos que practicamos un ejercicio de tuishou en el que ante un empuje en dirección hacia nuestro hombro derecho, cedemos con éste y devolvemos el empuje por el lado izquierdo. Mientras el empuje llegue siempre con dirección hacia el hombro derecho, todo funcionará correctamente, pero, ¿qué pasa si el compañero, voluntaria o involuntariamente, empuja con dirección hacia el hombro izquierdo?. En ese caso habría que ceder con el lado contrario. Si seguimos practicando el ejercicio “pase lo que pase” y no aplicamos la respuesta complementaria, sólo estaremos aprendiendo y automatizando errores. Lo lógico es practicar siempre el tuishou en pareja de ejercicios, por ejemplo, tuishou que responde por la derecha, junto a tuishou que responde por la izquierda; respuesta por dentro junto a respuesta por fuera, por arriba junto abajo... En principio no habría que temer nada del atacante, pues conocemos de antemano la técnica que nos aplicará, lo único que debe preocuparnos es “escuchar” el “por donde” llega y actuar en consecuencia, neutralizando de la forma adecuada.
De este modo, por un lado adquiriremos respuestas correctas, sin adquirir vicios, por otro, mantendremos en todo momento la escucha (Ting jing), pues al menos estaremos obligados a tomar una decisión (aunque esto habrá que matizarlo, más bien habría que “dejarse”, ser pasivo, cediendo por el lado correcto), en vez de aplicar una respuesta estereotipada, sea o no válida, sólo porque “es lo que toca”.
Por otra parte, es un método muy seguro y simple para pasar del tuishou pautado al tuishou libre, que no sería sino ir aumentando paulatinamente los diferentes grados de libertad (derecha, izquierda; arriba, abajo; dentro, fuera...), hasta llegar a un tuishou en el que todas las respuestas y “ataques” de los diferentes ejercicios pautados puedan presentarse de una forma fluida.

Un paso lógico

Está claro que a partir del tuishou y Ta Lü (una variante móvil del tuishou), se puede llegar a una practica cada vez más “dura” e intensa, cercana al combate. Esto sería algo distinto al tuishou. Es un método de practica del combate en el que ya si sería factible aplicar contratécnicas con cierta contundencia y en el que las posibilidades de lesión aparecen. Es un paso lógico que hay que ir abordando si tenemos interés por el aspecto marcial y útil del Taiji Quan y nos interesa algo más que bailar con un amable compañero.
Este es un paso que hay que ir dando poco a poco y en el que las precauciones a tomar dependen del nivel de los practicantes y de la intensidad con la que practican. Si uno realmente quiere practicar un arte marcial (y eso es el Taiji Quan), hay que incorporar este tipo de ejercicios.
Por último indicar que este no es el “nivel superior” del tuishou, porque en realidad son dos ejercicios diferentes, con intenciones muy diferentes, pero con métodos similares. Es un ejercicio que exige previamente a su práctica un nivel superior en tuishou, pero que no lo sustituye (el tuishou es algo para toda la vida), ni constituye el último paso en el acercamiento al combate.

 

Epílogo

El tuishou y el combate no son lo mismo. El combate es algo muy serio, es “peligroso” y la intención “maligna”. El tuishou es un juego, es divertido, amable y la intención es aprender y disfrutar.
La habilidad obtenida en el tuishou es de un valor inapreciable a la hora de combatir, pero carece de muchos aspectos básicos que son necesarios para hacer frente a un combate. No equivocar las cosas y tener claros los objetivos y métodos llevarán a buen puerto, lo contrario será perder el tiempo.

Notas:

En ocasiones se utiliza el término “adversario” y en otra “compañero”. Esto no es aleatorio. La intención ha sido llamar “compañero” a la persona con la que “jugamos” y aprendemos y con el que no hay lugar para derrotas o victoria. Sin embargo, cuando se aborda el aspecto de la “eficacia” y el combate, se ha utilizado el término “adversario”. En estos casos la intención sería siempre la victoria y no el aprendizaje.

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©Antonio Leyva

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