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Kungfu

Prefacio

Entendemos por “Kungfu (Gongfu)” toda aquella habilidad que gracias a un entrenamiento “intenso” y prolongado, nos proporciona una cierta superioridad en el dominio del cuerpo y nuestras técnicas/aplicaciones.

 

Descripción

Existen multitud de “kungfu” que se pueden desarrollar: activos, como el endurecimiento de las armas corporales (“palma de hierro”), pasivos, como “Camisa de hierro/Campana de oro”, técnicos, como el trabajo de pasos, dominio exhaustivo de unas pocas aplicaciones, internos, como el dominio de las fuerzas del Taiji Quan (Peng, Lü, Qi...), externos, como una gran velocidad, elasticidad...

En general, cuando uno consigue un nivel superior a la media en una cierta habilidad, a la misma se le puede considerar un “Gongfu”.

 

Objetivos

El objetivo a la hora de desarrollar un determinado Gongfu es lograr un nivel tal que al ser aplicado, supere la habilidad del adversario.

 

Problemas

La principal “pega” del “Gongfu” es su propia naturaleza, esto es, exige tiempo, mucho tiempo, dedicación y perseverancia. Así pues, no resulta inteligente intentar acaparar demasiadas de estas “habilidades superiores”, o sólo conseguiremos muchas “habilidades mediocres”.
Otro tema a tener en cuenta es que según el tipo de Gongfu que hallamos desarrollado, necesitaremos de otros que los apoyen, para ser útiles. Por ejemplo, si uno desarrolla mucho su velocidad, también debería hacer lo mismo de forma simultánea con su precisión, o fallará siempre, eso sí, de forma “veloz”.

Si uno desarrolla habilidades como el enraizamiento o “palma de hierro”, debería pensar a la vez en aprender trabajos intensivos de pasos o bien a potenciar su resistencia a los golpes, pues quedarse quieto y resistir embates del contrario, sin más, o confiar en poder golpear muy duramente, pero no llegar nunca a tocar al adversario, no sirve de mucho..., este tipo de razonamiento se ha de aplicar a cada Gongfu que intentemos adquirir. Los distintos Gongfu que uno desarrolle han de ser complementarios y nunca “antagónicos” y han de ser necesariamente, pocos.

Un grave problema es cómo conseguir adquirir el Gongfu que a uno le conviene, cómo desarrollarlo y cómo evitar graves efectos secundarios si lo entrenamos de forma errónea. La solución, la de siempre, aprender de un maestro cualificado.

Para finalizar, no se puede olvidar que si uno alcanza un cierto “poder”, ha de ser capaz de controlarlo. De no ser capaz, mejor dejar pasar el tema.

 

 

El “Secreto”

Aquí me referiré a dos cosas. Primero, que para ser realmente eficaz, un Gongfu ha de ser secreto. Es una habilidad que los demás no deben conocer, o si no, estarán prevenidos contra ella y no podremos aplicarla.

La segunda es que el modo de transmitir estos conocimientos siempre ha sido de este modo, en “secreto”. Los niveles iniciales de cada Gongfu son muy simples y de hecho, no implican otro misterio que entrenarlos con diligencia. Sin embargo, para acceder a un mayor “poder”, es necesario entrenar de forma mas “sofisticada”, esto es algo que los maestros no desvelan a la ligera, pues el poder que uno consigue, va acompañado de la responsabilidad de controlarlo. Si no se está seguro de poder hacerlo, mejor no tenerlo y la forma más simple, es que no te lo den.

 

Epílogo

Conseguir ciertos “Gongfu” es el secreto para la verdadera efectividad y basta con unos pocos, pero bien aprendidos.
Mi experiencia con ciertos maestros siempre ha sido la misma, todos tenían una habilidad en la que eran excepcionales. También sospecho que todos ellos poseían un gran “Gongfu público” que mostraban sin reservas y otro mas reservado, que guardaban como un “as en la manga”.

Por otro lado, son el complemento de todos los entrenamientos que se han descrito. Tener un Gongfu muy poderoso, pero carecer de técnica, de salud, de calma, etc, es una pérdida de tiempo. Poseer una depurada técnica, pero no tener la habilidad de aplicarla de forma “definitiva”, es algo lamentable. La unión de técnica y Gongfu, eso es lo ideal.

 

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©Antonio Leyva

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