©Antonio Leyva

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ENTRENAMIENTO EN ESTILOS INTERNOS

1. ¿QUE ES UN ESTILO INTERNO?

Antes de empezar a hablar, habría que definir que es y que no es un estilo interno. En la práctica, nadie se pone de acuerdo en dar una definición, por lo que utilizaré una muy cómoda:

Estilo interno: "Dicese de todo estilo que adopta en su entrenamiento y estrategia, métodos y principios internos".

Dicho lo cual, analicemos cuales son esos métodos y principios.

2. MÉTODOS DE ENTRENAMIENTO INTERNO.

Cuando uno aprende una técnica según la metodología interna, en primer lugar tendría que poseer una técnica física correcta. Es decir, uno ha de realizar el movimiento de tal forma que responda a la intención para la que fue diseñado. Si se trata de un golpe, a intención y la forma deben expresar un golpe. Si se trata de una luxación, esto es lo que debe expresar. En este punto, conocer la aplicación marcial es vital, para poder aplicar un criterio "palpable" a la ejecución de la técnica.
Hasta aquí, no hay nada especialmente "interno", es simplemente la adquisición de una técnica.

El segundo paso es adecuar esa estructura a los criterios propios del estilo. Por ejemplo, en Tai Chi Chuan nunca se han de elevar los hombros, no se ha de inclinar el cuerpo, el movimiento debe ser continuo, lo de arriba y abajo a de estar coordinado.... Cada estilo y escuela posee sus propios "decálogos" sobre lo que posibilita una técnica correcta, aunque en lo general, todas coinciden en los puntos esenciales.

Con lo hasta aquí visto se tienen los elementos necesarios para una práctica interna, pero por si mismos, no constituyen un entrenamiento "interno". El entrenamiento interno no tienen mucho que ver con el "como" se hacen la cosas, sino con la sensación que provocan en nuestro interior y en como potenciamos, modulamos y utilizamos esa sensación. ¡Aquí esta el trabajo interno!.

Con la técnica correcta (elemento necesario pero no suficiente), se dan las condiciones para que la "sensación" se produzca. El siguiente paso es "escuchar" que sucede en nuestro cuerpo. Y por cierto que la sensación no debería ser necesariamente "sutil". Pesadez/ligereza, relajación/extensión, dolor/placer, plenitud/vacío, son elementos que están presentes, con una intensidad tan palpable y "física" como la sensación que se tiene durante una ducha caliente, un sueño reparador, una sesión de cosquillas u otra de ejercicio intenso...

Es en la atención de estas sensaciones donde radica el trabajo interno. Llegados a este punto, el método de entrenamiento renuncia al aspecto marcial, al educativo, al físico. Renuncia a todo salvo a potenciar y percibir en toda su dimensión las sensaciones que surgen de nuestro interior. PERO y este "pero" es importante, no podemos evitar seguir haciendo uso de la técnica correcta, aunque la intención y atención ya no estén fijas en estos factores.
Si pretendemos, por ejemplo, sentir el trabajo de los tendones, la idea de extensión y el hundir codos y hombros, son algo imprescindible. Lo que sucede es que nuestra intención ya no estará enfocada en "hundir hombros", sino en adoptar la postura, actitud o gesto que potencie la sensación de intenso estiramiento que sentiremos en nuestros brazos. El que esto se consiga hundiendo los hombros no deja de ser algo "accidental".

Una vez que el entrenamiento enfocado a la sensación, se convierte en el eje de la práctica, hemos de ir evaluando su progreso, que será evidentemente al tratarse de sensaciones, algo muy subjetivo. Dar de vez en cuando una "vista atrás" y repasar el entrenamiento de la "técnica pura", nos permitirá seguramente mejorar aun más en la percepción.

Por otro lado, el trabajo de escucha poco apoco ira madurando y dentro de las primeras sensaciones de índole "física" se podrán ir distinguiendo otras ya menos evidentes y de naturaleza más sutil. Algo parecido a intentar aislar una conversación determinada en el seno de una muchedumbre parlanchina.

LA RESPIRACIÓN

Otro elemento a tener en cuenta en el entrenamiento interno es la respiración y de nuevo, a varios niveles. El primero es el puramente técnico y físico. Se trata de realizar respiraciones abdominales, inversas, con retención, etc, en base a una técnica determinada.
El siguiente paso es analizar el como la respiración influye en la sensación que el ejercicio ya producía antes y como puede intensificarlas o modularlas.
Es importante ser cautos respecto a la respiración. Aunque hay un margen de maniobra dentro del cual podemos controlar la respiración para adaptarla a los distintos ritmos de cada ejercicio, en general, son estos los que deben acoplarse a nuestro ritmo respiratorio y no al revés.

Hay que remarcar que la mayoría de las personas respiramos a un nivel de pura supervivencia (como de hecho sucede), inspirando y expirando de forma precipitada y superficial, como si el aire nos quemase...
En realidad la respiración es un instrumento que nos conecta con ciertas facultades de nuestro cuerpo y mente, pero que sin la participación entre otros elementos, de un cierto dominio de la respiración, permanecen latentes.

De la unión de todos estos elementos, técnica, sensación y respiración, junto a la atención e intención, nace el fruto de una práctica interna. Pero el universo, predomina lo circular y el entrenamiento interno no es en absoluto ajeno a ello...

RETORNO AL ORIGEN

Aunque la práctica interna pueda ser más o menos placentera y agradable, la razón de ser de la misma dentro de un arte marcial, es conseguir unos determinados beneficios, ya sean marciales, de salud o cualquier otro. En cuanto nuestras motivaciones superen la simple consideración estética, deberíamos pensar en poner a prueba si el entrenamiento rinde sus frutos. En el ámbito marcial significa que nuestra habilidad ya sea a la hora de aplicar nuestras técnicas ya para neutralizar las del adversario, ha mejorado.

Es frecuente que entonces, nuestro entrenamiento interno deba de nuevo ser redireccionado, para ajustarse tanto al desarrollo interior como al práctico. También deberíamos ser capaces de imprimir un carácter marcial, tanto en la intención como en la forma a nuestras técnicas, pero permitiendo al mismo tiempo que la sensación interna se manifieste. Se trata de ir integrando habilidades y aptitudes en nuestro cuerpo y nuestro arte, de forma que ya no puedan ser desligadas en la práctica y se encuentren presentes de un modo automático, sin precisar de una intención y atención expresas.


Nota: Este artículo está alojado originalmente en el portal "Hispagimnasios" y no puede ser reproducido sin permiso del autor, debiendo citarse en todos los casos la fuente original


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